lunes, 28 de septiembre de 2015

Eso que los graduados no sabemos explicar, por Gastón Manuzza, Seminarios Insight Argentina

A veces los graduados del seminario somos insistentes con las personas de nuestro entorno, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. ¡Tienes que tomar el seminario! ¡En serio! ¡Ve, anda y tómalo! Y cuando decimos cosas así sabemos desde que lugar las decimos.
Las decimos después de haber pasado por una experiencia que transformará nuestras vidas. De hecho los que estamos graduados desde hace tiempo conocemos y reconocemos como el aplicar las herramientas del seminario nos permite vivir una vida mas plena día a día. Y no es que la vida después de tomar el seminario se vuelva color de rosa , la vida sigue teniendo los mismos desafíos y bendiciones que siempre, en mayor o menor medida.

¿De qué se trata Insight? ¿Qué voy a obtener en Insight? Cuando nos preguntan eso sacamos toda nuestra artillería y comenzamos conque las herramientas,  que va a mejorar toda tu vida, tienes que tomarlo, les contamos de que se tratan los temas específicos día por día, que es lo que pueden encontrar en el seminario, la logística, el costo, donde se hace, quienes los dictan, etc., etc., etc.
Pero esta es toda la información consciente, lo que aprendimos en esa experiencia tan única e inolvidable.
Entonces ¿Porqué Insight es una experiencia tan particular? 
Esto es justamente los que los graduados no sabemos explicar. Mas allá de toda esa información que sí sabemos y ponemos en práctica, en el seminario,  con el pasar del tiempo, de las horas y de los días, sucede para cada persona una conexión. Esa conexión es justamente la experiencia única y particular y realmente es imposible ponerla en palabras.
Una vez un amigo graduado me dijo, querer explicar Insight es como querer explicar el sabor del chocolate. Si probaste el chocolate ya lo conoces, sabes cual es su textura, que pasa cuando lo muerdes y comienza a derretirse en tu boca hasta que lo tragas, conoces esa experiencia, difícil de transmitirla a alguien que no la ha tenido.

Solo podemos decir, que esa conexión única sucede dentro del seminario y seguramente es una conexión contigo mismo, con tu consciencia,  con tu corazón y en definitiva con el amor que necesitamos las personas, con nosotros mismos primero para luego poder compartirlo con los demás.

martes, 15 de septiembre de 2015

“El amor”: Carta de Albert Einstein a su hija.

Hoy queremos compartir con ustedes, un texto muy inspirador, que compartimos en el grupo de directores y facilitadores de Seminarios Insight en Iberoamérica. Esperamos que lo disfrutes.


“Querida Liserl:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!


Tu padre: Albert Einstein”